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Porsche
911 GT3
El
911 GT3 de la serie 997 estará a la venta a partir de mayo,
por 120.166 €, con un motor de 415 CV. Como en anteriores
ediciones, este GT3 es algo a medias entre un deportivo de serie
y un coche de competición.
Es
capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,3 s y alcanza 310 km/h.
Son unas prestaciones buenas para un cupé de esta potencia,
proporcionalmente mejor la velocidad máxima que la aceleración
(tabla comparativa).
Tiene
el motor bóxer de seis cilindros en versión de 3,6
l de cilindrada; es decir, es el motor del 911 Carrera, no el
del Carrera S. Sobre la base de este motor, Porsche ha aumentado
la potencia máxima de 325 a 415 CV (305 kW); es decir,
es el 911 más potente entre los de motor atmosférico.
La potencia específica de este motor es 115,4 CV/l; el
único motor atmosférico del mercado que da más
es el del Honda S2000 (120,7 CV/l).
Para
alcanzar esta potencia, Porsche ha modificado la respuesta del
motor y ha aumentado su régimen de giro. Da la potencia
máxima a 7.600 rpm y es capaz de llegar a 8.400 rpm, 200
rpm más que en el anterior GT3 en versión normal
o en versión RS.
Lleva
un diferencial autoblocante mecánico y también un
sistema de control de tracción electrónico desconectable,
semejante al del Carrera GT.
Tiene
un sistema de amortiguación variable (PASM) con dos programas:
uno deja la suspensión con un ajuste semejante a la del
anterior GT3, apropiado para circular por carretera; el otro deja
la suspensión más dura y está pensado para
circuito. Las llantas que lleva de serie son de 19".
Además
de por las llantas, el GT3 se distingue por fuera en elementos
aerodinámicos como las entradas y salidas de aire, el faldón
delantero o el alerón. Tiene unos asientos específicos
de esta versión y le faltan algunos elementos de equipamiento
que puede llevar el 911 Carrera.
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Porsche
Cayman S
Lo
que hace preferible a un Cayman a casi todos los deportivos más
o menos semejantes es su estabilidad y capacidad de frenada. Lo
más desfavorable es su precio, en parte porque su equipamiento
de serie es escaso y porque el opcional muy abundante
es costoso.
Dentro
de los coches de sus características, no hay otro que sea
tan ágil en una carretera con curvas; en este sentido,
es preferible a un BMW M3, un Nissan 350 Z, un Chrysler Crossfire
Coupé 3.2 SRT6 o un Corvette C6. Para encontrar alguno
superior en una carretera de curvas hay que irse a coches próximos
a la competición (como un Mitsubishi EVO) o a deportivos
mucho más caros y potentes.
Como
otros deportivos, es poco apacible para viajar por el elevado
ruido que emite su motor. El confort de suspensión es suficiente,
sobre todo con la suspensión opcional «PASM»
en la posición más blanda (la posición más
dura es casi de un coche de competición). Con la suspensión
de serie también hay un buen equilibrio entre estabilidad
y confort.
Por
reacciones, lo más parecido al Cayman es un Boxster S.
Para una utilización en carretera (no en circuito) las
diferencias de estabilidad entre el Boxster S y el Cayman S son
muy pequeñas.
Teniendo
en cuenta la diferencia de precio entre ambos, y atendiendo exclusivamente
a las cualidades dinámicas, un Boxster S con las ruedas
y la suspensión opcionales puede ser una alternativa muy
interesante a un Cayman S con las ruedas y la suspensión
de serie.
Lo
que más distingue a un Cayman de un Boxster son las diferencias
funcionales y de estilo de cada carrocería y, en menor
medida, las prestaciones. El Cayman es algo más funcional
que el Boxster porque tiene un maletero trasero más voluminoso
(aunque con una forma no muy aprovechable), tiene un cristal trasero
más grande (que le da algo más de visibilidad) y
un techo de metal que aisla mejor que una capota de lona.
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